lunes, 20 de noviembre de 2017

Mírate a ti mismo



Mírate a ti mismo. Mírate con dulzura. Mejor aún: Siente la dulzura con la que Dios te contempla. Y adéntrate en tu historia. Pregúntate con qué gestos has sido amado: Quién te enseñó a caminar; quién derramó una lágrima cuando pronunciaste tu primera palabra; quién te cuidó a través de límites; quiénes se reconocieron como tus amigos. Deja que los rostros aparezcan y déjate abrazar por los recuerdos.

Luego, sintiendo tanto amor recibido, abre la puerta de tu habitación y sal fuera regalando gestos: Ten tiempo y paciencia para enseñar a caminar y proteger de las caídas; deja que tu corazón se conmueva cuando escuches la palabra de otro; ama también poniendo límites; ofrécete como pan para ser alimento de los demás.

Nuestra capacidad de amar no es sino una respuesta: amamos porque fuimos amados primero. Alguien nos precede y enseña cómo hacerlo. En alguien depositaremos lo que hemos recibido.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Es posible cambiar el mundo?


Tal vez esta escena parezca ingenua, bienintencionada, imposible. Seguro que los escépticos de todo cuño, los cínicos, los sobrados, dirán que el mundo no hay quien lo cambie. Y, sin embargo, la pregunta sigue ahí, impertinente, urgente, necesaria: ¿Qué espera el mundo de ti? ¿Y cómo puedes cambiarlo?

Esta pregunta nos la hacemos continuamente. En un mundo donde cada vez parece que hay más odio y dolor, todavía hay miles de personas que dan su vida por mejorarlo diariamente. ¿Vivimos pensando que es posible?, ¿Tenemos presente que quizás el mundo necesita de nosotros? 
En los lugares sin esperanza, quizás tengamos que llenarlos y renovarlos con la esperanza de que, si todos remamos en la misma dirección, cada día haremos de este mundo un lugar un poco mejor.

Tal vez esta escena parezca ingenua, bienintencionada, imposible. Seguro que los escépticos de todo cuño, los cínicos, los sobrados, dirán que el mundo no hay quien lo cambie. Y, sin embargo, la pregunta sigue ahí, impertinente, urgente, necesaria: ¿Qué espera el mundo de ti? ¿Y cómo puedes cambiarlo?

Mimi Leder, Cadena de Favores, (2000)

Ciao.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Que yo no quiero problemas


Escuchaba el otro en la radio del coche una canción -creo recodar que de David DeMaría ... que dice: "Que yo no quiero problemas que los problemas me amargan" y la verdad es que esa letra se hizo presente en varias situaciones que viví esta semana y me dió para pensar...

Intentar vivir sin problemas lleva a una tranquilidad falsa, efímera... Que encierra muchas veces inseguridades y miedos y nos impide desplegar todo a lo que estamos llamados a ofrecer y dar por ese miedo al conflicto, al que dirán, a que no se entienda...

Que nadie quiere problemas es evidente, pero intentar vivir sin problemas, es como pretender que la moneda solo tenga una cara, es algo innato de la vida y algo que tenemos que asumir como parte del camino que elijamos vivir sabiendo que sea cuál sea ese camino en todos tendremos dificultades que superar: El que dirán, los miedos personales, las inseguridades, la responsabilidad, la presiones externas...

Para intentar evitar que los problemas no nos amarguen es fundamental darle sentido a lo que hacemos, no perder el horizonte del camino elegido. Eso no nos impedirá las dificultades pero si nos ayudará a vivirlas de otra manera. Seamos capaces de madurar en responsabilidad con nosotros mismo, con los demás y asumir que estamos llamados a coger caminos que nos complicarán la vida, que nos darán vértigo, que nos harán ir a contra corriente... Pero sin duda que nos harán crecer y darán un sentido a nuestra vida.

Jesús de Nazaret supo asumir su camino, ser fiel a lo que estaba llamado y aceptar que vivir desde un estilo conlleva riesgos, críticas, incomprensiones... Pero su sentido de vida le ayudo a acoger esos problemas y asumirlos.

Que no te detengan los problemas.

Agus Couto Picos

Ciao.

viernes, 17 de noviembre de 2017

"Ama y haz lo que quieras"


"Qué fácil es querer. Pero, ¡Qué difícil querer bien!" Y así, con esta frase contundente y real, Carlos Gómez-Vírseda nos invita, al principio de curso, a examinarnos un poco del amor. 
Que siempre viene bien. ¿Por qué no hoy?

La frase se atribuye a san Agustín y la verdad es que es muy buena. Podría ser una síntesis de toda la doctrina cristiana. Ama y haz lo que quieras. Ante cualquier duda, ante cualquier dilema, tú asegúrate de hacerlo por amor y estarás haciendo lo correcto.

El problema es que amar no es tan sencillo. Como lema está muy bien pero a la hora de concretarlo, surgen los problemas. Porque a veces aquello que creo que es amor no dura en el tiempo. Otras veces, detrás de un acto aparentemente generoso, descubro que me estoy buscando a mí mismo; que en realidad me ofusco si no se me agradece lo suficiente.
Quiero amar, pero depende de a quién. Hay gente a la que soy incapaz de amar porque me producen rechazo, o me son desconocidos, o simplemente porque ellos tampoco me tratan bien. A veces no me atrevo a amar por miedo a que me hagan daño.
Prefiero simular un sucedáneo de amor, que me permite pasar página sin que duela. En ocasiones, amar supone renunciar a mi tiempo o a mi libertad. ¿Un voluntariado? Sí, pero en cuanto llegan los exámenes…

¡Qué fácil es querer el bien… Pero qué difícil hacerlo bien!

Ahora me doy cuenta de la cara oculta de esta frase: ama y haz lo que quieras. Sí, pero ¿Quién me enseña a mí a amar? ¿Quién es capaz de proponer un amor incondicional hasta el final? 
Es ahí donde el cristianismo responde con una vida, con una historia, con un nombre. Jesús de Nazaret, el rostro de Dios vivo.
En el Evangelio, en unas cuantas páginas, se cuenta la vida de quien tuvo el valor de pasar haciendo el bien hasta sus últimas consecuencias. Una vida donde caben silencios y palabras; oración y acción; lágrimas y amistades; consuelos y broncas; alegría y cruz. Es la vida de quien se hacía llamar Maestro y amó hasta el extremo. Porque quizá, sólo con él y como él, sí que se puede decir: ama y haz lo que quieras.

Charlie Gómez-Vírseda, SJ

Ciao.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Dar gratuitamente


…Señor que demos gratuitamente…

…”Libre significa: Alegre y afectuosamente, sin temor y de modo abierto, dando gratuitamente lo que hemos recibido de manera gratuita, sin aceptar compensaciones, premios o gratitud.
La alegría debería ser uno de los aspectos principales de nuestra vida religiosa. Quien da con alegría da mucho. La alegría es el signo distintivo de una persona generosa y mortificada que, olvidándose de todas las cosas y hasta de sí misma, busca complacer a Dios en todo lo que hace por los hermanos. A menudo es un manto que esconde una vida de sacrificio, de continua unión con Dios, de fervor y de generosidad.

«Que habite la alegría en vosotros», dice Jesús. ¿Qué es esta alegría de Jesús? Es el resultado de su continua unión con Dios cumpliendo la voluntad del Padre. Esa alegría es el fruto de la unión con Dios, de una vida en la presencia de Dios. Vivir en la presencia de Dios nos llena de alegría. Dios es alegría. Para darnos esa alegría se hizo hombre Jesús.
María fue la primera en recibir a Jesús: «Exulta mi espíritu en Dios mi salvador». El niño saltó de alegría en el seno de Isabel porque María le llevaba a Jesús. En Belén, todos estaban llenos de alegría: los pastores, los ángeles, los reyes magos, José y María. La alegría era también el signo característico de los primeros cristianos. Durante la persecución, se buscaba a los que tenían esta alegría radiante en el rostro. A partir de esta particular alegría veían quiénes eran los cristianos y así los perseguían.

San Pablo, cuyo celo intentamos imitar, era un apóstol de la alegría. Exhortaba a los primeros cristianos a que «se alegraran siempre en el Señor». Toda la vida de Pablo puede ser resumida en una frase: «Pertenezco a Cristo. Nada puede separarme del amor de Cristo, ni el sufrimiento, ni la persecución, nada. Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí». Esa es la razón de que san Pablo estuviera tan lleno de alegría”…

Madre Teresa, Meditación Espiritual.

Ciao.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Ver desde lo alto


El mundo se divide entre quienes se quedan sentados, por miedo a moverse, y quienes se alzan dispuestos a ver la realidad desde más alto.
Porque el horizonte da perspectiva, y la perspectiva da verdad. Que no nos falten en la vida los maestros, los profetas, los locos, los valientes que sean capaces de plantar cara a lo injusto, a lo que mata la imaginación, la compasión y la vida.
¡Oh, capitán, mi capitán!

(El Club de los Poetas Muertos, Peter Weir, 1989)

Ciao.

martes, 14 de noviembre de 2017

Déjate desgastar



La vida tiene mucho de lucha, de quemar las naves en esta batalla de amor, de irse poco a poco dejando desgastar por el camino. Tiene que ver –entre otras muchas cosas– con avanzar en la entrega de las propias fuerzas, con vaciarse una y otra vez. Y en esta lucha nos toca decidir.

Podemos elegir hacer de nuestra vida una «lucha contra»: Una guerra en la que las energías se nos vayan en un silencioso enfrentamiento sin tregua contra los otros, contra nosotros mismos o incluso contra Dios.

Pero también podemos vivir en una «lucha con»: Gastando lo que tenemos, empequeñeciéndonos y haciéndonos virutas en el seguimiento de Jesús. De modo que abracemos lo que somos, que acojamos al otro y que nos atrevamos a trabajar con y por el Señor, ya que “quien quisiere venir conmigo, ha de trabajar conmigo, porque siguiéndome en la pena, también me siga en la gloria” .

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.