martes, 17 de octubre de 2017

"El mejor alimento"



Una de las características que mejor marcan y definen nuestra fe es que la vivimos y alimentamos a través de los sacramentos. Y, cuando celebramos juntos, podemos experimentar muchos de los elementos que conllevan, con su carga de simbolismo, y también con todas las sensaciones que generan.
Estos elementos de los sacramentos pueden ayudarnos a vivir nuestra oración de forma más real: Es el pan que se come, el agua que moja, el aceite que mancha, la ceniza que nos marca, el abrazo que perdona… Y todos nos unen en comunidad en presencia del Señor.
Pues así deberían de ser nuestras oraciones: Cargadas de sensaciones reales.
Cuando rezamos y contemplamos podemos experimentar y sentir que se nos pone junto al Señor.
Porque, como dice Ignacio de Loyola en una de las anotaciones de sus Ejercicios Espirituales, se trata de “sentir y gustar de las cosas internamente”.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

lunes, 16 de octubre de 2017

¿Oír o escuchar?



La diferencia entre oír y escuchar es obvia, aunque ya no lo parezca.
Entre oír y prestar atención a lo que se oye hay un mundo. No digamos si se trata de una conversación, en la que se trata de prestar atención a la persona en su conjunto, no solo a lo que dice.
Y sin embargo cada vez es más frecuente el uso de escuchar por oír.
Cuando falla la conexión telefónica y me dicen "es que no te escucho bien" me dan ganas de colgar el teléfono.
Hay, como en todo, excepciones, como la expresión "oír misa" que en realidad responde a una actitud más allá de la escucha, pues exige poner la atención con los cinco sentidos y el alma a lo que sucede.

Ciao.

domingo, 15 de octubre de 2017

Oración: No pido milagros y visiones…


No pido milagros y visiones, Señor,
pido la fuerza para la vida diaria.
Enséñame el arte de los pequeños pasos.
Hazme hábil e inventivo para notar a tiempo,
en la multiplicidad y variedad de lo cotidiano,
los conocimientos y experiencias que me atañen.

Hazme seguro en la correcta distribución del tiempo.
Obséquiame el tacto para distinguir
lo primario de lo secundario.

Hazme comprender que los sueños
poco ayudan al pasado y al futuro.
Ayúdame a hacer lo siguiente lo mejor
que me es posible y a reconocer
que esta hora es la más importante.

Guárdame de la ingenua creencia
de que en la vida todo debe salir bien.
Obséquiame el sensato reconocimiento
de que las dificultades, las derrotas, los fracasos,
los contratiempos son una añadidura natural a la vida,
que nos empujan a crecer y madurar.

Recuérdame que el corazón
muchas veces hace huelga contra la razón.
Envíame en el momento justo a alguien
que tenga el valor de decirme la verdad con amor.

Tú sabes cuan necesitados estamos de la amistad.
Concédeme el estar preparado a éste
el más hermoso, más difícil, más arriesgado
y más delicado regalo que nos ofrece la vida.

Provéeme de la fantasía necesaria para entregar
en el momento preciso, en el lugar adecuado
un paquetito de bondad, con o sin palabras.
Haz de mi un ser humano cual nave
con el calado necesario para poder
alcanzar también a los que están abajo.
Presérvame del temor del que podría
perderme de vivir.
No me des lo que yo pido, sino lo que necesito.

¡Enséñame el arte de los pequeños pasos!

Antoine de Saint-Exupery

Ciao.

sábado, 14 de octubre de 2017

¡Gracias Señor por este día!


Enséñame, Señor a decir: ¡Gracias!
gracias en distintos idiomas,
gracias a las distintas personas
pero, sobre todo, Señor,
gracias porque... ¡Existes!

Gracias por tu Eucaristía,
gracias por tu Madre,
gracias por todos y cada uno de tus hijos,
mis hermanos,
que día a día colocas junto a mí.

Gracias, en fin, por haberme enseñado
a darte y a dar las gracias.
Junto con todas tus criaturas,
las que te las hayan dado antes que yo
las que no sepan no contesten a tu amor
o las que ni siquiera se hayan enterado.

Deseo desde ahora que mis palabras
Sean simple y sencillamente éstas:
¡Gracias! ¡A todos! ¡A Ti, Señor!

Padre Guillermo Serra, L.C.

Ciao.

viernes, 13 de octubre de 2017

Antes de hablar, piensa



Hoy antes de decir una palabra no amable.
Piensa en alguien que no puede hablar.

Antes de que te quejes sobre el sabor de la comida.
Piensa en alguien que no tiene nada que comer.

Hoy antes de quejarte de la vida.
Piensa en alguien que se fue demasiado pronto al cielo.

Antes de que te quejes de tus hijos.
Piensa en alguien que desea hijos, pero es estéril.

Antes de discutir sobre tu casa sucia a alguien por no limpiarla.
Piensa en las personas que viven en las calles.

Antes de quejarte por las distancias que manejas.
Piensa en alguien que recorre la misma distancia a pie.

Ciao.

jueves, 12 de octubre de 2017

Como el loto



La vida y el futuro de la especie humana dependen cada vez más de los cerebros y bolsillos que conducen la economía y la política mundial, esos mismos que son los sepultureros del planeta y de sus habitantes... Ante ello, mucha incredulidad, mucha impotencia, pocas explosiones de indignación y cólera. Pero ¿Por qué no una humilde palabra de aliento también?

No se cuentan las mentes lúcidas y proféticas que sueñan con una tierra de justicia, de bondad y de belleza y que se empecinan en verla, no como una utopía, sino como una realidad ya en marcha.

Como ven que sale del barro la flor de loto deslumbrante de pureza, así vislumbran entre lágrimas y sangre, y más allá de todos los desengaños, un mundo en el cual nunca más se oirá decir que exista algún humano que no se sienta como en casa en su propia tierra.

Ese mundo existe ya con toda seguridad, como la primavera que se despereza sin ruido bajo una tierra que aún tiembla de frío. O como el niñito que patalea (acaso de alegría) mientras se va aproximando la hora de salir del vientre de la madre.

La humanidad está preñada de ese mundo que está por venir.

Seguro que va a nacer como nacen las flores de loto en el barro, como nacen los niños entre gritos de dolor, o como nace la primavera cuando sopla la briza tibia del invierno moribundo.

De esa certeza arranca la esperanza y las ganas de contribuir a brazo partido a ese grandioso parto.

Un loto crece raramente solo. ¡Somos muchos!

Eloy Roy

Ciao.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Hoy quiero iluminar en la oscuridad



Cuando viajamos, y la  noche nos encuentra en la ruta, perdemos la calma y estamos más atentos. Un poco más nerviosos y más inseguros. La noche y su oscuridad tienen la capacidad de estimular nuestras emociones e intranquilizarnos aun cuando todo esté funcionando bien. No vemos y no tenemos el control de lo que puede ocurrir; esto nos hace sentir indefensos.

Así vivíamos antes, a la intemperie, en la incertidumbre, en la oscuridad.  En el pasado  estábamos acostumbrados a vivir entre penumbras, y creíamos que podíamos vivir bien.

Luz en la oscuridad:
Gracias a la obra liberadora de Jesús en la Cruz, tenemos acceso a vivir en la luz, esta es otra vida, bajo otro paradigma, es una nueva cultura. Aunque a veces, aun viviendo en la luz, seguimos extrañando cosas de la oscuridad. Nos parece sabroso el sabor del pecado pero es solo un engaño.

Si nos detenemos a pensar descubrimos que vivir lejos de Dios no es razonable. Simplemente si consideramos que nuestra salud mental depende de la decisión de creer en la libertad que Jesús consiguió para nosotros, entendemos que no hay nada bueno volviendo a la oscuridad sino solo locura y perdición.

¿Qué tan oscura es nuestra luz? ¿A quiénes estamos iluminando?

Señor, necesito que me ayudes a vivir cada día en la luz. Dame tu poder para deshacerme de cualquier cosa que tenga que ver con la oscuridad.

martadebiondi

Ciao.